Hola, soy Puy, estudiante de enfermería y me gustaría orientar el debate hacia este ámbito.
Desde mi punto de vista como estudiante de enfermería, la persona voluntaria tiene un papel clave como apoyo humano y social dentro de la sociedad, ya que complementa la labor de los profesionales. El voluntariado puede contribuir a mejorar la calidad de vida de los pacientes, especialmente en situaciones de cronicidad, hospitalización prolongada, cuidados paliativos o soledad no deseada. El acompañamiento, la escucha activa o el simple hecho de estar presente pueden tener un impacto significativo en el bienestar emocional del paciente, algo que desde la enfermería también se considera parte esencial del cuidado integral. Actúa como un puente entre la persona atendida, la familia y el sistema sanitario, favoreciendo una atención más centrada en la persona y menos exclusivamente biomédica. Además, fomenta valores como la solidaridad y la empatía, fundamentales para una sociedad más inclusiva y comprometida.
Por otro lado, uno de los principales retos del voluntariado actualmente es la falta de reconocimiento y visibilidad de su labor, así como la necesidad de una mejor formación y coordinación con los recursos profesionales para que su intervención sea realmente efectiva y segura. Además, en un contexto social cada vez más complejo, otro desafío importante es adaptarse a nuevas realidades como el envejecimiento de la población, la soledad no deseada o las crisis sociales, manteniendo siempre un enfoque ético y centrado en la persona.
Lanzo una pregunta, quién ha estado de prácticas en el hospital y ha visto como había usuarios, especialmente mayores, sin acompañamiento, incluso en horario nocturno. Esta es una reflexión no solo para los sanitarios sino para toda la sociedad.
Espero vuestra opinión y puntos de vista, un saludo.